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El alcalde de Faura destaca que “las instituciones están al servicio de las personas” y apuesta por la política con mayúsculas que huye del cortoplacismo y se basa en el consenso y el diálogo

 

Toni Gaspar es desde este martes presidente de la Diputació de València, tras la celebración de un pleno extraordinario en el que ha recibido los votos de los 17 diputados y diputadas que integran el equipo de gobierno provincial. Gaspar, vicepresidente segundo y responsable de Hacienda desde el inicio de la legislatura, ha reflexionado sobre el contexto político general y la situación de la Diputació en particular, y ha apostado por “acertar más que errar; escuchar más que hablar; y reconocer para poder rectificar”.

 

El también alcalde de Faura ha instado a “hacer política con mayúsculas, que significa que todo lo que hace el adversario no está mal, trabajando a largo plazo para dejar las cosas mejor que las encontramos”. Toni Gaspar no ha huido de los debates de actualidad y ha insistido en la idea de que “las instituciones están al servicio de las personas”. Esto conlleva que “pueden cambiar, fusionarse, transformarse y hasta desaparecer para que aparezcan otras instituciones, lo que no debe asustar a nadie si estas decisiones se toman para modernizar y mejorar los servicios y la calidad de vida de las personas”.

 

Gaspar ha tomado posesión de su nuevo cargo ante el presidente de las Cortes Valencianas, Enric Morera; el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Fulgencio; el conseller de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler; la presidenta del Consell Jurídic Consultiu, Margarita Soler; y el rector de la Universitat Politècnica, Francisco Mora, entre otras autoridades y decenas de alcaldes y alcaldesas que han seguido el pleno desde el Salón de Reinas de la corporación.

 

El nuevo presidente de la Diputació ha agradecido a su antecesor, Jorge Rodríguez, el trabajo iniciado hace tres años, “con muchos aciertos, en opinión de los alcaldes y alcaldesas”, y también “su decisión de apartarse para no entorpecer el funcionamiento de la institución, una actitud que le honra y que no es muy habitual en estos escenarios”. Toni Gaspar ha instado al equipo de gobierno a “terminar el trabajo marcado en la hoja de ruta de hace tres años, limando y mejorando todo lo que sea necesario”.

 

El presidente ha considerado que “la historia demuestra que la diferencia es esencial, y también la lucha, pero que los acuerdos son necesarios”, lo que ha traducido en el consenso, “una palabra, un valor, una actitud que debería estar grabada en las instituciones, buscando un presente y un futuro mejor para la gente a la que representamos”.

 

Por último, Toni Gaspar ha agradecido su esfuerzo a las trabajadoras y trabajadores de “esta gran casa”, a los que ha pedido “seguir funcionando juntos para superar los obstáculos del camino”. Los jefes de servicio de la Diputació y los representantes sindicales del personal de la corporación también han seguido esta sesión extraordinaria en el salón de plenos, invitados por el nuevo presidente.

 

Nueva diputada

 

El acta dejada por el ex presidente Jorge Rodríguez la ocupa a partir de este martes Rebeca Torró, la diputada que completa el equipo de gobierno provincial de cara a este último año de legislatura. Torró, primera teniente de alcalde de Ontinyent y ex directora general de Vivienda, cargo al que renunció para poder desempeñar su responsabilidad en la Diputació, ha asegurado que llega a la corporación para “seguir el gran trabajo que mis compañeros vienen realizando en esta institución”.

 

Por parte del equipo de gobierno, los portavoces de los distintos grupos han mostrado su apoyo total al nuevo presidente y su implicación para continuar una hoja de ruta valorada muy positivamente por los ayuntamientos de la provincia. En este sentido, Pablo Seguí ha destacado la gestión que Toni Gaspar ha hecho de los presupuestos durante estos años. “Se ha demostrado que se puede administrar el dinero con rigor, sentido común y sin despilfarros”, ha manifestado Seguí, que ha insistido en que “la autonomía municipal seguirá siendo nuestra principal seña de identidad”.

 

Para Xavi Rius, “se ha puesto de manifiesto que se puede gestionar el dinero público mirando a las personas y el interés general”, lo que conduce al equipo de gobierno provincial a “seguir uniendo esfuerzos junto a la Generalitat para que los ayuntamientos no sufran tanto las carencias de la financiación autonómica”.

 

En la misma línea se han expresado Rosa Pérez Garijo, que ha defendido que “apoyamos un gobierno de cambio para transformar la Diputació y lo estamos haciendo desde dentro”; y Roberto Jaramillo, que ha señalado que “la visión pública y social ha sido la gran bandera de este gobierno y así debe seguir siendo”. Mientras, desde los grupos de la oposición han felicitado al nuevo presidente y le han pedido que en su “difícil tarea” pueda hacer frente y corregir “los errores cometidos”.

 

Tras el pleno extraordinario y la foto del nuevo equipo de gobierno en la Escalera Imperial de la corporación provincial, Toni Gaspar ha sido recibido en el Palau de la Generalitat por el presidente, Ximo Puig, que le ha deseado suerte en la etapa que Gaspar inicia como máximo responsable de la Diputació de València.

Jorge Rodríguez se despide de la corporación provincial con el siguiente comunicado de prensa

 

Pronto hará tres años que asumí la Presidencia de la Diputació de València. Entonces, como hoy, lo hacía desde la convicción de que es desde las instituciones desde donde podemos mejorar la vida de la gente, con la seguridad de que el ejercicio de la política tiene que estar siempre íntimamente ligado a la ética.

 

A pesar de llegar a una Diputación plagada de casos de corrupción de los anteriores gestores, nos pusimos a trabajar con un equipo plural. Un equipo que a lo largo de todo este tiempo solo ha tenido un objetivo: poner la institución al servicio de pueblos y ciudades, acabar con la arbitrariedad en las ayudas y aplicar criterios justos y objetivos, que la Diputació dejara de dar vergüenza y volviera a ser portadora de buenas noticias.

 

Modestamente, hasta el miércoles de la semana pasada creo que lo habíamos conseguido. Pero siempre ha existido en nuestra gestión una dificultad añadida, una piedra en el zapato: estoy hablándoles de la antigua Imelsa, hoy Divalterra.

 

Es mucho lo que mi equipo y yo, junto con mis compañeras y compañeros, hemos reflexionado al respecto de la empresa pública de la Diputació. Primero, pensamos en disolverla, pero nos paró la inseguridad y el abandono en el que dejábamos a las más de 600 familias de los que allí trabajan. Optamos por aquello que entendíamos era lo mejor para controlar la gestión de la empresa: nombrar un equipo directivo de 7 personas, que capitaneadas por dos cogerentes y un asesor jurídico, actuarán de ‘cordón sanitario’ para gestionar una empresa donde todavía continuaban la UCO y muchos de los anteriores gestores.

 

Fue por eso por lo que, de los 15 miembros del Consejo de Administración de la empresa, 13 (entre los cuales me incluyo) votamos a favor del nombramiento de un gerente al que dotamos de poderes para contratar a otra cogerente y al asesor jurídico. Con ese mismo ánimo, la firma mancomunada de los cogerentes dotaría a la empresa de una estructura de 7 profesionales que contaran con la confianza del gobierno y de los partidos para poder llevar a cabo la difícil tarea que tenían asignada. Siete personas que, como no podía ser de otra manera, han asistido a su lugar de trabajo y lo han desarrollado con total profesionalidad, hasta hace unos meses, cuando frente a las dudas de carácter administrativo existentes en la contratación, decidimos despedirlos para reestructurar la empresa.

 

Estoy seguro de que a lo largo de estos tres años de trabajo nos hemos podido equivocar, podemos haber cometido alguna irregularidad de carácter administrativo, podemos haber metido la pata, pero de lo que estoy absolutamente seguro es que nadie, ni yo, ni mi equipo ni ningún otro de las compañeras y compañeros de la Diputació, hemos metido la mano. Podemos haber sido torpes o demasiado confiados pero nunca ladrones.

 

Con la misma convicción que hace unos tres años llegaba a esta casa hoy presento la dimisión, convencido de mi inocencia y la de mi equipo, pero convencido también de que mi continuidad al frente de la misma no puede contribuir al cambio de la percepción en la que tanto hemos trabajado al largo de este tiempo. Presento la dimisión como presidente de la Diputació de València y lo hago desde la lealtad a las instituciones y a la ciudadanía, que siempre ha guiado y continuará guiando mis pasos. Seguro de mi inocencia y de que, para demostrarla, hoy es mejor estar fuera que dentro de la institución. Puede que alguien piense que, como partido, estamos poniendo demasiado alto el nivel de la ética, pero no voy a permitir que nadie utilice este asunto para dañar aquello que tanto amo.

 

Quiero agradecer a todo el personal de la Diputació, a las compañeras y compañeros de gobierno, al PSPV y a todos los que, desde la gente de mi pueblo pasando por militantes y dirigentes del partido, alcaldes, alcaldesas, concejalas y concejales, habéis creído desde el primer momento en mi inocencia. Gracias a todas y todos por vuestro trabajo, la pasión y dedicación y el cariño que me habéis hecho llegar estos últimos días.

 

Me voy con la conciencia tranquila y contento de haber conseguido que el 92% de los alcaldes y alcaldesas tengan hoy el convencimiento de que la nueva Diputació ha repartido las ayudas con criterios objetivos y alejados de clientelismos y activismos políticos. Orgulloso además por dejar esta institución en buenas manos, las de todos los compañeros y compañeras de gobierno que siempre me habéis demostrado vuestra lealtad y buen hacer.

 

Gracias a todas y todos y mucha suerte en el camino.

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